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Cinco puertos de cuarta categoría y dos de tercera jalonan la décimo cuarta etapa del Tour de Francia, 191 kilómetros entre Saint-Pourçan-sur-Sioule y Lyon, en vísperas de la tremenda jornada que acabará en el Mont Ventoux.

Antes del inicio de ese “festival”, los ciclistas afrontan una jornada que difícilmente acabará en llegada masiva y que puede constituir una buena ocasión de ver triunfar una escapada en el Tour.

Los equipos de los llegadores tendrán problemas para controlar una etapa tan accidentada y que presenta dos puertos de cuarta categoría en los últimos quince kilómetros.

El ascenso a la cota de la Duchère y de la Croix-Rousse pueden servir de base de lanzamiento en el caso de que una aventura más larga no se haya formado con anterioridad.