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miércoles, 28 octubre 2020 0:57

La metamorfosis de Andy Murray

Considerado durante mucho tiempo como un «perdedor», Andy Murray ha logrado liberarse de la presión que ahogaba su talento, ganando en un año los Juegos Olímpicos, el Abierto de Estados Unidos y Wimbledon este domingo, un logro que lo ha convertido en héroe de Escocia y de toda Gran Bretaña. Los aficionados británicos vieron muy pronto en Murray al jugador capaz de poner fin a la interminable espera del sucesor de Fred Perry, el último compatriota que ganó un 'Grand Slam', en la edición de 1936 de Wimbledon.

Durante años, el escocés sufrió con esta presión. Hasta el pasado verano, vencía a sus mayores rivales en los torneos menores, pero en 'Grand Slam' sucumbía contra los mismos Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. El escocés había perdido cuatro finales de los mejores torneos hasta que empezó a entrenar el pasado año con la leyenda checa del tenis Ivan Lendl, que lo convenció de que, pese a todo, debía perseverar. Finalmente, el pasado septiembre, rompió la maldición en el Abierto de Estados Unidos.

Encerrado en los baños tras desperdiciar una ventaja de dos sets frente a Djokovic, se puso a gritar: «¡Esta ocasión no la vas a dejar pasar!». Con su primera victoria en un 'Grand Slam', ponía fin a la época en que caminaba cabizbajo, abrumado por la impresión de no estar a la altura de sus ambiciones. El largo camino del jugador nacido en Dunblane estaba al fin dando fruto.

Murray nació el 15 de mayo de 1987 en Dunblane, una pequeña ciudad escocesa, en una familia de deportistas. Su madre Judy, ex jugadora de tenis, lo inició en este deporte, «sin nunca forzarlo», según su hermano Jamie, jugador profesional de dobles.De adolescente, Murray prosiguió su formación en Barcelona, animado por el ejemplo de su rival y amigo Rafael Nadal, al que conoce desde que tenía 12 años.

Tragedia

Su infancia estuvo marcada por una tremenda tragedia. En 1996, un desequilibrado mató a 16 niños y a un profesor en la escuela primaria de Dunblane. Traumatizado, Murray, que entonces tenía ocho años, no hablaría en público del suceso hasta el mes pasado, en un documental sobre su vida difundido por la BBC. «Uno no puede imaginarse lo duro que es esto. Estoy contento de hacer algo de lo que Dunblane esté orgulloso», dijo el campeón, controlando difícilmente su emoción.

En Escocia, Murray es un ídolo desde hace tiempo, y tiene entre sus admiradores a algunos escoceses célebres, como el actor Sean Connery y Alex Ferguson, ex entrenador del Manchester United, que han ido a ver muchos de sus partidos.Y aunque reivindica su identidad escocesa, Murray no milita por la causa independentista. Sin aventurarse a revelar lo que votará en el referéndum de septiembre de 2014, dijo recientemente que la emoción no debe decidir el futuro de Escocia. El jugador mostró su ligazón a la Union Jack en los Juegos Olímpicos de Londres, donde reside, haciendo los mayores esfuerzos para ganar la medalla de oro en individuales en la pista central de Wimbledon, contra el suizo Roger Federer, siete veces ganador del torneo de hierba londinense.

El escocés es un tenista sumamente trabajador, que en diciembre, en lugar de tomarse vacaciones, se va a entrenar a Florida. Según dijo su padre Will en el documental de la BBC, siempre le sienta mal la derrota, «incluso en el Monopoly y en la lotería». Pero Murray es también un joven «con sentido del humor», según Lendl. «Un muchacho humilde, buena gente», resume Nadal.

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