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Los miembros del Comité Olímpico Internacional(COI) han facilitado un verano plácido a las candidatas a los Juegos Olímpicos de 2020. No hubo polémica, ni acritud, porque a dos meses de la votación definitiva en Buenos Aires los proyectos desfilaron por la reunión de Lausana sin que ninguna de sus presentaciones despertara inquietudes entre sus examinadores. De hecho, ni siquiera las preguntas que en otros tiempos desestabilizaron a los pretendientes se repitieron en la reunión de Suiza y las dudas del auditorio permitieron respirar a los portavoces.

A los representantes de Estambul no se les inquirió por las últimas protestas que causaron cuatro muertos entre los manifestantes, a los titubeantes enviados por Tokio no les presionó con la herencia del accidente nuclear de Fukushima y a los de Madrid no se les cuestionó por el factor económico que fortalece a sus rivales. Según declaró tras la reunión Miguel Cardenal, el secretario de Estado para el Deporte, la actitud resultó «significativa» porque solo se preguntó a los representantes españoles sobre los valores olímpicos, la libertad de prensa, los precios fijados por los hoteles, la herencia de los Juegos Olímpicos de Barcelona'92 y la nueva ley de dopaje. Precisamente en este punto pudo sacar pecho la delegación española al contar por primera vez con la ley adecuada al Código Mundial Antidopaje. «Nosotros podríamos haber dado una respuesta perfectamente planificada de la lucha contra el dopaje que llevamos a cabo, pero lo mejor han sido las declaraciones hechas por el director y por el presidente de la Agencia (Mundial Antidopaje), hablando de las bondades de la nueva ley», aseguró el presidente del Comité Olímpico Español (COE) y de Madrid 2020, Alejandro Blanco, a la salida de la reunión en la que no se completaron los 45 minutos de límite establecidos y en la que el ministro de Economía, Luis de Guindos, acaparó gran parte de la exposición con sus explicaciones económicas.

Las buenas sensaciones de las candidatas resultaron refrendadas por Patrick Hickey, presidente de los Comités Olímpicos Europeos, quien aseguró que las tres aspirantes habían sido «muy profesionales». «En esta presentación no ganas votos, pero los puedes perder. Y no creo que ninguna de las tres lo haya hecho», añadió.

Por otra parte, las jornadas en Lausana cuentan con un factor más decisivo para la meta de albergar los Juegos Olímpicos. Lejos de las grandes salas del Palace las candidaturas cuentan con la posibilidad de acentuar su campaña de captación de votos para la cita del 7 de septiembre en Buenos Aires. Durante este jueves los representantes están autorizados a celebrar encuentros individuales con miembros del COI en el hotel de Lausana en el que se alojan para promocionar su proyecto, apoyado por las relaciones personalizadas. En este aspecto se destaca el desplazamiento hasta la ciudad suiza del príncipe Felipe de Borbón, quien ya se sentó a la hora de comer junto al presidente del COI, Jacques Rogge, para hacerle partícipe de las bondades de Madrid 2020. Se trata de un simple ejemplo de la pugna encubierta pero más decisiva que encabeza Theresa Zabell, responsable de Relaciones Internacionales de la candidatura para obtener la única manera de albergar los Juegos: la mayoría de los votos de la Asamblea General.