Compartir

Brasil vuelve a ser feliz en Maracaná, el estadio de los estadios, después de arrasar a España, campeona del mundo, en la final de la Copa Confederaciones y postularse como favorita para saborear la gloria dentro de un año en el Mundial 2014. Un prodigio para una selección que navegaba en la indiferencia hace unos meses, desnortada hasta que llegó al timón el «sargento» Scolari. La furia desatada …