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No hubo lágrimas, ni drama ni críticas, pero la noche más dura de España en los últimos cinco años evidenció que puede haber un antídoto contra sus éxitos. Italia en semifinales y Brasil en la final de la Copa Confederaciones el domingo demostraron que esa receta “anti-España” se compone de presión alta y agresiva para bloquear la salida de la pelota, recuperación rápida, veloces transiciones de a…