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Todo empezó mal, siguió regular y acabó peor que mal. A España le pasó de todo y todo malo, sobre todo un gol tempranero en un follón de narices: un balón que cayó del cielo, dio en dos cabezas, un brazo, una cadera, parecía que ese muerto redondo era de Casillas cuando Fred metió el borceguí desde el suelo y burló las manos de Íker, que se vio sorprendido como los pistoleros a los que le fusilan …