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Se presentó el club rojiblanco en el estadio Luis II de Mónaco con la tercera equipación, con Lemar en el banquillo y con muchas ganas de comenzar una competición que tiene varias cuentas pendientes con el equipo madrileño.

El terreno de juego, lamentable, fue un campo de minas, y alguna que otra estalló durante los primeros 45 minutos, los únicos trascendentes.

El Atleti empezó fuerte, con las ideas claras y con el balón controlado. A los 30 segundos, Godín hizo un gol que el colegiado, el escocés William Collum, anuló. No me pregunten por qué, todavía no lo sé.

Los rojiblancos manejaban el partido con tranquilidad y de manera vertical, muy incisivos. Con un Costa y un Griezmann que jugaban rápido, al primer toque, creando muchos problemas a los centrarles franceses. Rodrigo, por su parte, justificaba los pitos que el Metropolitano regaló al Cholo, de nuevo hoy fuera del banquillo, la última jornada de liga cuando decidió sustituirlo. El Atleti tiene un timón en el centro del campo que ojalá le lleve a buen puerto.

El Mónaco se dedicó a jugar duro. Codazos, patadas, pisotones y cabezazos, pero tras el arreón inicial del Atleti, comenzó a tocar la pelota hasta que en el minuto 18 la metió en la portería. Había estallado una mina.

Saúl se comió un despeje en la esquina del área que Falcao, un hermano, aprovechó con instinto. El delantero se coló hasta el área chica y desde allí asistió hacia atrás. Correa, que no es defensa y lo dejó claro, no acertó a despejar. Grandsir aprovechó su fallo para empujar el balón al fondo de la portería ante la salida de Oblak.

1-0. Caraja total.

Desde el gol, el equipo madrileño se apagó. Le entraron las dudas y comenzó a jugar dos partidos: el oficial y contra si mismo. Eterna lucha en la que los rojiblancos comenzaron a imponerse con un gol de categoría. Jugadón muy rápido. Juan Fran metió un balón interior desde la banda hasta el centro del campo. Koke, de primeras, lo prolongó para Griezmann, y éste, de manera sublime y al primer toque de nuevo, asistió a Costa que, en el mano a mano, no falló. Esta vez, sí valió.

1-1. Tablas.

El gol tranquilizó al equipo español y Giménez en el 45 confirmó la remontada. Koke botó un saque de esquina que el central uruguayo, el mejor del partido, remató de manera inapelable a la red; eso sí, con un poco de ayuda del portero.

1-2. Fin de la primera parte y del juego.

La segunda fue un sopor. El Atleti saltó al campo con la intención de dormir el partido y no de matarlo. Se equivocó. Pero a pesar de no haberse sentido cómodo en ningún momento, logró su objetivo: el Mónaco no inquietó su portería.

El tiempo transcurría y a mi me entraban ganas de ver el partido del Liverpool. Por fin, llegó el pitido final.

Pese a que el equipo consiguió un buen resultado, el juego de los del Metropolitano sigue planteando muchas dudas.