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Valencia y Leganés empataron a un gol en un encuentro de fuerzas niveladas en el primer periodo y de superioridad estéril de los valencianistas en el segundo, en el que el equipo madrileño pudo incluso ganar en la última acción del encuentro.

El partido acabó con pitos del público al propietario del club, Peter Lim, y con aplausos para los jugadores, que no hicieron un buen partido, pero que dispusieron al final de alguna ocasión para ganar ante un Leganés compacto en defensa que apenas dejó respirar al conjunto local.