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The Washington Post

Las peores sospechas de una mujer de 37 años, residente en un barrio al norte de la ciudad de Pittsburgh, Pensilvania (Estados Unidos), se confirmaron el pasado martes cuando descubrió que su expareja vivía a escondidas en su misma residencia.

Sus recelos comenzaron cuando la mujer, que prefirió permanecer en el anonimato, notó pequeños cambios en su día a día: tapas del retrete levantadas, desaparición de cosas, etc.

“Sabía que esa manta no había estado allí antes”, aseguró la mujer. “Lo sabía.”

El pasado martes la mujer se encontraba sola realizando las tareas del hogar. Tras escuchar un fuerte ruido dejó lo que estaba haciendo y acudió a ver qué sucedía. En ese momento su corazón se paralizó: frente a ella se encontraba Cary Michael Cocuzzi, su expareja de 30 años.

Cuando fue descubierto, Cocuzzi se abalanzó sobre la mujer, le agarró por los brazos y tapó su boca. “Ven aquí”, le dijo, según consta en la denuncia policial.

La mujer logró zafarse de su agresor y salió a la calle para pedir auxilio. Los vecinos que presenciaron los hecho  llamaron a la policía.

“Siento que esto me va a afectar por el resto de mi vida”, dijo la mujer a ‘WPXI’. “Tuve una intuición al respecto, pero la ignoré”.

El arrestado tenía una orden de alejamiento por acoso, que la mujer había interpuesto meses atrás. Desde entonces, no había vuelto a ver a su expareja.

Las autoridades confirmaron que Cary Cocuzzi pasó al menos tres meses escondido en el ático de la casa.