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Un técnico de la Fuerza Aérea de Bélgica destrozó un caza F-16 cuando activó por  accidente el cañón automático de otro avión del mismo modelo en el que estaba trabajando en la base aérea de Florennes (Bélgica). El disparo impactó de lleno en el caza cuyo precio puede alcanzar los 19 millones de dólares.

Las balas disparada por el cañón automático M61 Vulcan de 20mm penetraron en el tanque de gasolina de la aeronave siniestrada, provocando su explosión y el posterior incendio.

El ejército belga comunicó que el accidente ocurrió el 11 de octubre e informó que varios técnicos resultaron heridos leves como consecuencia de los disparos.