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Un pueblo de la costa de Francia busca a una persona que sea capaz de descifrar una inscripción tallada en una piedra que tiene 230 años de antigüedad. Los habitantes de la localidad ofrecen una recompensa de 2.000 euros.

El mensaje consta de 20 líneas de texto que, hasta el momento, nadie ha sido capaz de descifrar. Fue encontrado en una roca de una cala que solo se puede visitar si la marea está baja.