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Pike Carlson es un niño de ocho años que pudo salvar su vida tras el ataque de un puma en Colorado (Estados Unidos) y que ahora se recupera de las graves heridas que presenta.

El animal irrumpió en el jardin de la vivienda donde el menor jugaba con su hermano.

Aunque intentó escapar descendiendo por una colina y después trató de ahuyentarlo con un palo, el puma desgarró la cara del niño dejándole desfigurado.

El hermano consiguió alertar al padre que con un cuchillo logró que el animal se fuera. Finalmente fue abatido.

El menor ha sido sometido a varias operaciones para reconstruir su rosto aunque tendrá que volver próximamente a pasar por el quirófano para intervenirle del párpado.