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La Policía de Oregón (Estados Unidos) ha sacrificado a un cachorro de oso negro, que tenía entre 2 y 3 años y pesaba cerca de 45 kilos de peso, por familiarizarse demasiado con los humanos que le visitaban en el parque Scoggins Valley.

La decisión de sacrificar al animal se tomó ante el temor de las autoridades de que esta actitud pudiera acabar con episodios peligrosos con los visitantes, según informa la ‘CNN‘.

La semana pasada a través de Twitter, la Oficina del Sheriff del Condado de Washington advirtió a los visitantes del parque de la existencia del oso negro y recomendaba que le evitaran después de haber visto en redes sociales selfies con el cachorro.

“Las personas que dan comida pueden tener buenas intenciones pero los osos nunca deben ser alimentados. Es mejor dejar que los animales recolectores se valgan por sí mismos y disfrutar de ellos desde una distancia considerable”, explica Kurt Licence, biólogo del Departamento de Pesca y Vida Salvaje.

La decisión de sacrificar al osezno ha traído cola. En la plataforma Change.org se ha creado una petición en la que se pide castigo para el responsable de Policía, ante la posibilidad de haber reubicado al animal en otra zona.