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El Hayy, acto de adoración para los musulmanes que consiste en peregrinar a La Meca (Arabia Saudí) al menos una vez en la vida si la salud y la economía lo permiten, podría convertirse en un “peligro extremo” en verano por los efectos nocivos para la salud que podría acarrear el calentamiento global, ya que este ritual incluye aproximadamente cinco días de actividades con entre 20 y 30 horas al aire libre.

Ésta es la conclusión de un nuevo estudio realizado por investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, con el fin de analizar cómo afectará en un futuro el cambio climático al Hayy. Actualmente, para los cerca de 1.800 millones de musulmanes del mundo (aproximadamente una cuarta parte de la población global) hacer una pegregrinación a la Meca se considera un deber religioso.

El estudio, publicado en la revista ‘Geophysical Review Letters’, muestra que los riesgos para los participantes del Hayy ya podrían ser graves este año y el próximo, así como cuando este ritual, cuyo momento varía, se produzca nuevamente en los meses de verano más calurosos, concretamente de 2047 a 2052 y entre 2079 y 2086.

Los investigadores indican que ese riesgo sucederá incluso si se toman medidas sustanciales para limitar el impacto del cambio climático, por lo que sin esas iniciativas los peligros serían aún mayores.

Elfatih Eltahi, profesor de ingeniería civil y ambiental del MIT, indica que el momento del Hayy varía de un año a otro porque se basa en el calendario lunar en lugar del solar. Cada año ocurre aproximadamente 11 días antes, por lo que hay ciertos periodos anuales en que tiene lugar durante los meses más calurosos del verano y, por tanto, el peregrinaje podría volverse “peligroso” para los participantes. “Cuando llega el verano en Arabia Saudí, las condiciones se vuelven duras y una fracción significativa de estas actividades son al aire libre”, recuerda.

Los investigadores señalan que ya ha habido señales de que ese riesgo sea real, puesto que ha habido estampidas mortales durante el Hayy en las últimas décadas: una en 1990, que mató a 1.562 personas, y otra en 2015 que causó 769 muertos y 934 heridos. Elthair precisa que ambos años coincidieron con picos en la temperatura y la humedad (una combinación denominada temperatura de bulbo húmedo) en la región, lo que pudo haber contribuido a esos episodios letales.

Eltahir indica que “cuanto más duras sean las condiciones climáticas, más probable es que el hacinamiento conduzca a incidentes” como los de 1990 y 2015.

TEMPERATURA DE BULBO HÚMEDO

La temperatura de bulbo húmedo se mide colocando un paño empapado de agua en el bulbo de un termómetro para medir la temperatura húmeda del aire, lo que refleja la capacidad de la humeda para evaporarse. Éste es el mecanismo para que el cuerpo humano mantenga su temperatura interna con la evaporación del sudor. A una temperatura de bulbo húmedo cercana a 39ºC, el cuerpo humano no puede refrescarse lo suficiente.

Por tanto, se trata de un indicador directo de la eficacia con que la transpiración puede enfriar el cuerpo. Cuanto mayor es la humedad, menor es la temperatura absoluta que puede desencadenar problemas de salud. A cualquier temperatura superior a una temperatura de bulbo húmedo de 39ºC, el cuerpo ya no puede enfriarse, lo que el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos considera como un “peligro”.

Una temperatura de bulbo húmedo por encima de 51ºC se clasifica como ‘peligro extremo’ porque puede producirse un golpe de calor que puede dañar el cerebro, el corazón, los riñones y los músculos, y tal circunstancia es altamente probable tras una exposición prolongada al aire libre.

Eltahir y sus colegas emplearon simulaciones climáticas con el escendario de la actual tendencia de emisiones de gases de efecto invernadero y si se adoptan medidas significativas contra el cambio climático, y concluyen que la probabilidad de exceder esos umbrales durante periodos prolongados aumentará este siglo incluso si se ponen en marcha iniciativas climáticas.

El cambio climático aumentará significativamente la cantidad de días veraniegos donde las temperaturas de bulbo húmedo en Arabia Saudí excederán el límite de ‘peligro extremo’. Incluso con medidas de mitigación climática, Eltahir apunta que “habrá problemas, pero no tan graves” como si no se adoptan.

Eltahir destaca que el Hayy es “una parte muy fuerte de la cultura” en las comunidades musulmanas, por lo que prepararse para condiciones potencialmente inseguras será importante para las autoridades de Arabia Saudí.

En los últimos años se han adoptado medidas de porotección, como fuentes que proporcionan agua en algunos lugares exteriores para que los pegregrinos se refresquen y la ampliación de algunos lugares para reducir el hacinamiento. Eltahir indica que en los años potencialmente más arriesgados sería conviente limitar el número de participantes que participan en el ritual en La Meca.