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La pervivencia de los arrecifes de coral depende de los peces criptobentónicos, como los gobios, los peces cardenal o los Blennioidei, son los vertebrados marinos más pequeños del planeta y tienen un corto ciclo de vida y muerte, con lo que viven rápido y mueren jóvenes.

Ésta es la conclusión principal de un estudio realizado por 10 científicos de instituciones de Australia, Canadá, Estados Unidos y Francia, y publicado en la revista ‘Science’.

Los investigadores analizaron estos peces en Belice, Polinesia Francesa y Australia, y recopilaron décadas de datos sobre larvas de peces de arrecifes de coral para desarrollar un modelo poblacional con el que comprender cómo los criptobentónicos contribuyen a la dieta de los habitantes de los ecosistemas coralinos.

Los científicos han intentado durante mucho tiempo entender cómo los arrecifes de coral soportan una abundancia de peces pese a que se ubican en aguas pobres en nutrientes y ello se debe a diminutos peces criptobentónicos que alimenta estos ecosistemas, puesto que suministran casi el 60% del alimento del pescado consumido en los arrecifes, al reponer constantemente sus poblaciones por su corta etapa vital.

“Los científicos han estado desconcertados durante siglos sobre los arrecifes de coral al preguntarse cómo sobreviven ecosistemas tan productivos y diversos en lo que esencialmente es un desierto marino”, comenta Simon Brandl, investigador postdoctoral en la Universidad Simon Fraser (Canadá) y autor principal del estudio, quien añade: “Es notable encontrar que estos peces diminutos, que casi se pasan por alto en todo el mundo, en realidad son la piedra angular de las comunidades de peces de arrecifes de coral”.

MENOS DE 2,5 CENTÍMETROS

Aunque varían en tamaño, los peces criptobentónicos miden menos de 2,5 centímetros y no pesan casi nada. Viven unas pocas semanas porque son engullidos en grandes cantidades por otros habitantes de los arrecifes de coral.

En lugar de desaparecer, las poblaciones de peces criptobentónicos florecen frente a la depredación constante. Los investigadores resolvieron esta paradoja estudiando las larvas de los peces de arrecife. Mientras que las larvas de la mayoría de las especies de peces se dispersan en el océano abierto, donde sólo unas pocas sobreviven, los criptobénticos se comportan de manera diferente.

“Encontramos que las larvas de peces criptobénticos dominan absolutamente las comunidades de larvas de peces cerca de los arrecifes, lo que proporciona un flujo continuo de nuevas generaciones de peces diminutos como fuente de alimento para otras criaturas de arrecifes”, apunta Carole Baldwin, coautora del estudio y conservadora de peces en el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano en Estados Unidos, quien agrega: “Es increíble que estos peces contribuyan tanto a los arrecifes de coral. Son tan pequeños que históricamente no hemos reconocido su enorme importancia”.