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La policía intoxicó de manera accidental a la mayoría de los habitantes de Tangerang, un pueblo de Indonesia, tras la quema de tres toneladas de marihuana.

Los agentes se deshicieron de la droga incautada en una hoguera improvisada en el centro de la localidad sin haber evaluado previamente las consecuencias.

Como resultado de los gases emanados, decenas de lugareños quedaron afectados con dolores de cabeza y mareos.