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El Hospital St. Luke’s Meridian (Idaho, EE.UU.) vivió una de sus jornadas más emotivas cuando el personal del centro despidió a un paciente de 53 años, en estado terminal, que estaba siendo trasladado al quirófano para ser desconectado y donar sus órganos.

Los trabajadores del hospital formaron dos filas, una a cada lado del pasillo, por las que el hombre, metido en una cama, transitaba, empujado por los enfermeros, en su camino a la sala de operaciones.

“Se encontraba en la UCI del hospital y le trasladábamos a la sala de operaciones, donde se le retiró el soporte vital y trasladó en paz junto a su familia”, manifestó un trabajador del hospital en declaraciones recogidas por ‘Fox News’.

“Es una forma de homenajear a la familia que ha tomado una decisión difícil”, dijo el portavoz del hospital en declaraciones al diario local ‘Idaho Statesman’.