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Un estudio publicado por Audubon, una organización cuyo fin es la conservación y restauración de espacios naturales, especialmente focalizada en el entorno avícola, estima que entre 90 mil y 230 mil aves mueren cada año al estrellarse contra edificios de la ciudad de Nueva York (EE.UU:); famosa por sus rascacielos. A nivel nacional, la cifra es todavía más escalofriante: ronda los mil millones de aves muertas al año.

Los responsables del trabajo creen que las estructuras hechas principalmente de vidrio, similar a un espejo, representan un gran peligro para los animales.

“Los pájaros no perciben el vidrio como una barrera sólida, así que cuando un pájaro se acerca lo suficiente y se da cuenta de que es una superficie dura, es demasiado tarde porque ya está volando hacia él”, explicó Kaitlyn Parkins, bióloga de la sociedad protectora NYC Audubon, a ‘NY1 News’.

Aunque algunos edificios han tomado medidas, desde la asociación se cree que éstas son insuficientes. “Creo que muchos de ellos (propietarios) no creen que sea un problema”, prosiguió Parkins.

“Para evitarlo, puede colocar pegatinas en las ventanas. Lo que está tratando de hacer es convencer a las aves de que hay una barrera”, sugirió otra experta.