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Un niño americano de una familia sin demasiados recursos se encontró con un gran problema: no tenía la camiseta oficial de su equipo preferido (el de la Universidad de Tennessee) y quería ir a animarles.

Ni corto ni perezoso, buscó una camiseta naranja, y en un folió dibujo a boli las siglas del equipo. Después lo pegó a la camiseta y acudió al recinto donde se disputaba el encuentro.

El problema vino cuando algunas compañeras de su escuela se rieron de él por no llevar la camiseta oficial. Su profesora, explicó lo sucedido en Facebook y dijo sentirse orgullosa del niño.

Finalmente la historia se convirtió en viral y el equipo de fútbol americano decidió enviar equipaciones oficiales para toda la clase. No obstante la historia no acaba aquí.

La propia Universidad de Tennessee ha elaborado una camiseta con el diseño del menor, y los beneficios de su venta irán destinados a prevenir el acoso.