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La relación entre los corales y las microalgas, que permite el desarrollo de arrecifes, se remonta a hace 160 millones de años, es decir, 100 millones de años antes de lo que se creía y en pleno periodo Jurásico, cuando vivieron los dinosaurios, con lo que han sobrevivido a numerosos episodios de cambio climático.

Esta es la conclusión principal de un estudio realizado por un equipo internacional de científicos y publicado en la revista 'Current Biology'. La investigación ofrece una mejor comprensión de los arrecifes de coral, que son las estructuras biológicas más grandes y significativas de la Tierra.

Los corales se componen de huéspedes animales interconectados llamados pólipos que albergan algas microscópicas (comúnmente conocidas como zooxantelas) dentro de sus células. La simbiosis coral-alga es la base de todo el ecosistema del arrecife de coral, pues los pólipos reciben alimentos de las algas y los pólipos, a su vez, proporcionan nutrientes y protección a las algas.

Esa simbiosis se remonta aproximadamente a 160 millones de años, unos 100 millones de años más de lo que los científicos habían pensado, según una colaboración internacional de investigación encabezada por John Parkinson, de la Universidad Estatal de Oregon, y Todd LaJeunesse, de la Univesidad Estatal de Pensilvania.

Muchos corales blanquean o pierden sus algas cuando se exponen a temperaturas oceánicas más altas de lo normal. Pero otros son mucho más tolerantes al calor y parte de esa capacidad de recuperación depende de las especies de algas.

En general, los corales se blanquean ahora unas 4,5 veces más que en 1980, con episodios graves de blanqueamiento que ocurren cada seis años en lugar de cada 25 o 30 años, como antes.

CAMBIO CLIMÁTICO

La investigación también sugiere que las alianzas entre corales y algas han soportado numerosos episodios de cambio climático en su larga historia, lo que significa que al menos algunos también pueden sobrevivir al cambio climático global de hoy en día.

“Durante todos esos millones de años, las asociaciones se han enfrentado a grandes obstáculos y lograron recuperarse”, apunta LaJeunesse, quien añade: “El registro fósil muestra que los corales formadores de arrecifes actuales, como las algas, surgieron hace unos 160 millones de años. Al descubrir que el origen de los simbiontes corresponde al de sus huéspedes, implica que la asociación fue una de las principales razones para la diversificación y el éxito de los corales modernos”.

El equipo de investigadores utilizó evidencia genética, incluidas secuencias de ADN, análisis filogenéticos y comparaciones genómicas, para calcular la edad de origen aproximada de las microalgas. También usaron técnicas morfológicas clásicas en las que compararon las características visuales de estos simbiontes utilizando microscopía de luz y electrónica, junto con modelos informáticos y otros métodos, para descubrir que, además de ser mayores, la familia de las algas es mucho más diversa de lo que se pensaba anteriormente.

“Utilizando técnicas genéticas, hemos desarrollado un esquema de nombres actualizado que proporciona un nuevo marco para identificar diferentes simbiontes de microalgas”, recalca LaJeunesse.

Los científicos trabajaron durante casi una década para modernizar la taxonomía de los simbiontes de coral a fin de mejorar la comunicación entre los científicos y avanzar en la investigación futura sobre los corales de arrecife.