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El dolor que produce un corte hecho con papel de manera repentina es momentáneo, ya que suele tardar un par de días en cerrarse por completo. Por lo general esas zonas tan sensibles como los dedos, la comisura de la boca, los labios, o la lengua, cuentan con nervios que reaccionan con mayor intensidad ante este tipo de heridas, cuando una herida más profunda en esa zona suele doler menos.

Por otra parte, las zonas donde se producen esos cortes son zonas que utilizamos constantemente, lo cual produce que no se cierren bien o que se reabran, además de ser zonas más húmedas del cuerpo. Por esto, se tiende a que el dolor remita cada poco tiempo hasta que se cierre. 

Los médicos recomiendan, según informa 'El País', lavar el corte con agua y jabón y cubrirla con una pequeña venda o tirita para evitar que se reabra y sufrir ese incómodo escozor y dolor.