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Burberry, la firma de lujo británica, destruyó en el último año todos los productos que no logró vender para proteger su marca, según ha anunciado en su informe anual, publicado este mismo viernes.  

La firma del caballero inglés montado en un corcel, lleva a cabo estas medidas con el objetivo de impedir que sus diseños sean robados o vendidos por un precio más barato al que corresponde. 

Esta práctica no contamina ya que la energía generada a través de la quema de estos productos es almacenada.