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La doctora Teresa González, del servicio de Alergología del Hospital da Costa de Burela, en Lugo, confirmó este lunes que la picadura que provocó la muerte ayer a un hombre en Galicia no fue de una avispa asiática sino de una autóctona.

La doctora González afirmó que esta persona “no se había hecho estudios previos de alergia y nunca había acudido a la consulta por una reacción grave por picadura de himenóptero. Es cierto que existe una gran alerta social por estas avispas asiáticas, también llamadas velutinas, pero es infundada”.

Según explicó esta experta, las avispas autóctonas suelen tener el nido en la tierra mientras que las asiáticas anidan en zonas altas. “La primera es un poco más pequeña y tiene menos volumen de veneno mientras que la velutina, pese a su mayor tamaño, no representa ningún peligro para el hombre, ya que los pacientes alérgicos a estas picaduras que están tratados con vacunas están protegidos en ambos venenos”.

La avispa asiática sólo pica cuando se ataca su enjambre para defenderse. Por ello, esta especialista aseguró que no es agresiva y tiene un comportamiento más tranquilo que la común. Además, “los dos venenos son similares, por lo que el tratamiento es el mismo. El verdadero peligro de la velutina es ecológico, ya que está desplazando a nuestras avispas autóctonas e incluso ataca a los enjambres de abejas”.

Esta avispa asiática es una especie invasora que llegó al norte de España en 2010, aunque es Galicia el lugar donde se encuentra la mayor población de estos himenópteros “porque busca zonas húmedas y altas, por lo que esta avispa ha venido para quedarse”.

Ante una picadura de avispa asiática o autóctona, la doctora Teresa González aconsejó “lavarse la zona de la picadura y ponerse un antiestamínico si la persona no es alérgica. Si la reacción es más grave hay que acudir al médico de Atención Primaria o a urgencias si la picadura provoca falta de aire, mareos o pérdida de conocimiento. Los pacientes que están diagnosticados por alergia a estos insectos deben llevar consigo una inyección de insulina, que será lo que les salve la vida en caso de una picadura”.

Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), el 3% de los españoles tiene reacciones alérgicas al veneno de avispas y abejas. Sus picaduras se disparan durante los meses cálidos cuando estos insectos están activos y se hace más vida al aire libre.