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Un experimento realizado por la Universidad de Chicago congregó a 60 personas para comer palomitas. Separadas en dos grupos, 30 de ellos debían llevarse el maiz a la boca con la mano, los 30 restantes ayudados por palillos chinos.

Los resultaron revelaron que los que degustaron el menú usando los palillos aseguraron que las palomitas les supieron mejor que otras veces.

Según los investigadores, la principal razón de los resultados es que los que utilizaron palillos tenían que estar más pendientes de sus acciones a la hora de comer las palomitas, ,lo que indirectamente provocaba más sensibilidad a su sabor.

Los científicos realizaron una segunda prueba, esta vez con agua.

Uno de los grupos debía beber en vasos corrientes de cristal, mientras que el otro debía mecerlo utilizando vasos de martini. De nuevo, el agua supo mejor a los segundos, quienes aseguraron que el líquido estaba más fresco que de costumbre, según informó 'ScienceDaily'.

Lo que realmente han demostrado estos científicos es que romper con nuestras rutinas hace que el cerebro se centre más en lo que estamos haciendo, con lo que la sensibilidad ante los resultados también aumenta.