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Dos niñas de 11 años, originarias de Mendoza, al oeste de Argentina, y Salta, al norte del país, han quedado embarazadas tras ser violadas por sus padrastros, dos nuevos casos de violencia sexual que ha despertado la indignación del país, tal y como informa 'Antena 3'.

Para una de ellas, la ley no contempla una interrupción voluntaria del embarazo, ya que sólo se puede realizar con 12 semanas de gestación como máximo, y la menor se encuentra en la semana 19. Al parecer, la salud de la menor correría un serio riego debido a su juventud y el código penal argentino establece como excepción que no es punible el aborto con el consentimiento de la mujer si “se ha hecho con el fin de evitar un peligro” para su salud, y “si este peligro no puede ser evitado por otros medios”.

Sin embargo, un fallo judicial estableció en el año 2012 que el aborto no se castigará si éste se ha producido como consecuencia de una violación y señaló que no es necesario el permiso de la administración para que se realice, aunque esta ley no es aplicable a todas las regiones del país de la Pampa.

Por otro lado, en el caso de la menor de Mendoza, la chica decidió continuar con su embarazo, y ahora se encuentra en el cuarto mes de gestación. Mendoza es otra de las provincias donde la ley no ampara la interrupción voluntaria del embarazo: “Enfocarse en la discusión de un protocolo no es el centro del problema porque nosotros, de hecho, damos discusión y resolvemos los problemas del hospital público dentro de lo que es legal”, expresó la ministra de Salud de esta provincia, Elisabeth Crescitelli.