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El médico en cuestión es residente en Sevilla, se llama Miguel Díaz y ha tenido que vivir una situación bastante habitual, por desgracias, en las urgencias españolas. En este caso, una madre acudía preocupada por su hija porque, mientras tomaba un helado en un parque de la ciudad, el helado le goteó en la mano y se la chupó, la madre corrió a urgencias pensando que al chuparse la mano después de jugar en el parque, la niña de nueve años podría haber contraído una enfermedad peligrosa.

Así lo contó en Twitter el protagonista, en parte por lo absurdo de la consulta, y en parte también para concienciar de que las urgencias en los hospitales están para urgencias reales y comentó: “Yo reaccioné, pues, entre incredulidad y un 'no me lo puedo creer' de manual porque claro, de toda la vida de pequeños nos hemos comido la tierra a kilos y hemos jugado a de todo en parques con el miedo a “las jeringas” y seguimos vivos“.