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Alberto Lizaralde ha emocionado a twitter con la carta que ha publicado en la red social y que acumula miles de Retuits. Su hija, Marina, fue operada del corazón cuando solo tenia un mes. Gracias a la rapidez con la que un médico se dio cuenta de la enfermedad que tenía la pequeña, Marina se recupera poco a poco.

Con estos mensajes, Alberto quiere agradecer a todos los profesionales de la sanidad pública el trabajo vocacional que desempeñan día a día.

Reproducimos a continuación la carta íntegramente:

“Hace cuatro meses mi hija Marina nació con una cardiopatía congénita y la operaron del corazón con un mes.

Os cuento la historia para que nos sintamos orgullosos de los profesionales que tenemos en la Sanidad Española.

Y he dicho “orgullosos de los profesionales que tenemos en la Sanidad Española” y no “orgullosos de la Sanidad Española”. Os contaré después por qué.

Y espero que sirva también como homenaje y muestra de admiración hacia todos los profesionales médicos que trabajan con niños. Compartidlo, ojalá les llegue el mensaje a todos.

Un par de horas antes de darnos el alta e irnos a casa con nuestra hija recién nacida en el #HospitalClinicoSanCarlos de Madrid un doctor notó algo raro en su corazón.

Quiso darnos el alta y que volviéramos a los pocos días a revisión. Pero dudó, hizo una segunda prueba y decidió no hacerlo. Eso le convirtió en la primera persona que le salvó la vida.

De habernos ido a casa a las pocas horas seguramente el corazón no hubiera podido repartir la sangre oxigenada por el cuerpo. No quiero ni pensar en cómo nos hubiéramos dado cuenta de ello.

Su problema se llama estenosis pulmonar severa. Consiste en un mal funcionamiento de la válvula pulmonar. Eso hace que la sangre no puede llegar al pulmón correctamente para oxigenarse.

Fue en ese momento cuando comenzó la cadena de magos que salvaron su vida uno detrás de otro.

Siempre con profesionalidad, con respeto, delicadeza y una sonrisa.

En ese momento también comencé a fotografiar el proceso y colgarlo en Instagram. Os voy poniendo por aquí algunas fotos. También podéis verlas en “https://www.instagram.com/lizaralde/

En el Hospital Clínico comenzaron a funcionar a toda prisa y a hacer pruebas. En tiempo récord ya teníamos el diagnóstico. Imaginad el trago. Tú pensando que te vas a casa con tu hija y te dicen que su vida corre mucho peligro.

Nos lo dijeron con un respeto y una delicadeza máxima. Nos hicieron un esquema para que entendiéramos cómo funcionaba su corazón. Nos acompañaron en las lágrimas… y entonces se pusieron en marcha.

Nos trasladaron al Hospital Universitario de La Paz. Para nosotros ya nuestra segunda casa y el mejor lugar al que nos podían mandar.

Vino una ambulancia especial de neonatos, una incubadora gigante y decenas de cables conectados a mi hija. Por lo menos había 6 personas sin quitar el ojo un segundo a la niña. Más magos a la lista.

No te dejan ir con ella en la ambulancia porque no cabe nadie más. Cuando me miraban me sonreían y solo decían una cosa: “No te preocupes, yo voy a cuidar de ella, va a estar bien.” Se te hace un puto nudo en la garganta…

Cuando llegas a la UCI de neonatos de La Paz te sientes ajeno, mareado como dentro de un sueño extraño. Y con mucho, mucho miedo.

Se trata de un pasillo con varios boxes a los lados llenos de bebés. Muchos prematuros. Algunos con menos de 400gr. de peso. Otros con #CardiopatíasCongénitas. Es el último lugar en el que te gustaría estar pero el primero si lo necesitaras.

Este lugar es un micro planeta maravilloso. Todo encaja, todo se engrana a la perfección. Cuando comienzan a decirte el tratamiento a seguir también comienzas a conocer a la gente que trabaja allí. Todos increíbles. Todos magos.

Jamás en mi vida he conocido gente tan profesional y humana. Cada día tratan con padres a los que la vida les ha dado la hostia más grande. Unos somos calmados, otros histéricos, todos con mucho dolor por dentro.

Pero seas como seas ellos siempre te van a cuidar, te van a decir una palabra tranquilizadora, te van a transmitir energía. Es como si todo el rato te estuvieran diciendo “tranquilo, es duro, pero vamos a dejarnos la piel en salvar a tu hija”. Y así es.

Recuerdo un día que me vine abajo. Me eché a llorar en la UCI junto a la incubadora de mi hija. En silencio.

Se acercó una enfermera y me cogió de la mano. Me dijo que era bueno llorar y que mi hija saldría. Que ella se encargaría personalmente. Es increíble lo que me ayudó en ese momento.

Allí son capaces de tratar a los recién nacidos y a los padres al mismo tiempo.

No tengo palabras para agradecer a todas las personas que cuidaron de mi hija Marina. Si digo nombres me dejo a alguien porque son muchas. Y lo más importante es que lo hacen cada día con cada niño.

Si trabajas ahí y estás leyendo esto quiero decirte algo: Lo que haces es muy, muy importante. Si llevas poco tiempo en ello por favor no pierdas esa energía ni esas ganas. No te permitas caer en la rutina. Eres importante.

Si llevas mucho y estás un poco cansado recupera la energía vuelve a darte cuenta de que lo que haces es la hostia. Sin gente como tú nos vamos a la mierda.

Y no necesitas ser cirujano para creerte esto. Te aseguro que en los 2 meses y medio que he pasado en el hospital hasta las sonrisas del personal de limpieza te curan por dentro.

Gracias.

Los trabajadores son lo mejor pero muchas veces tienen que doblar turnos en exceso y dar más horas y esfuerzo del que deberían. Y ahí es donde ellos se muestran por encima del propio sistema y deciden que si deben dar más lo dan.

Porque ellos creen que ningún niño debe quedarse sin atención.

Pero parece que a ningún político le preocupa en exceso las condiciones de los trabajadores sanitarios más allá de lo necesario para ganar unos votos en las elecciones.

No es un tema de un partido o el otro. Está situación lleva así décadas y han sido muchos los políticos al mando.

Y no se dan cuenta que malas condiciones de trabajo significa peor atención a los bebés y menos vidas salvadas.

Sacamos pecho de nuestra sanidad pero el dinero llega con cuentagotas. Yo he visto a una enfermera sujetar un cartón con celo bajo una incubadora para poner la medicación porque la bandeja está rota y nadie la arregla.

En un lugar donde los trabajadores salvan las vidas de los niños ves que sujetan los dispensadores de papel de manos con esparadrapo porque nadie los pone nuevos.

Una nota pidiendo que pongan un pomo en una puerta se pasa meses pegada. Algunos pasillos parecen Alepo.

La consulta de Pediatría Compleja está dentro de lo que parece el cuarto de las fregonas. Dentro te atienden las mejores personas que conocerás en tu vida. Pero están en un puto cuartucho joder.

Cualquier otra persona dejaría el trabajo por sentirse poco valorada. Por estar harta de que nadie piense en ella.

Pero ellos y ellas aguantan bajo cualquier condición. Contra viento y marea. Porque piensan que nuestros hijos son lo primero.

Después de pasar por aquí y conocer a esta gente piensas que deberían cobrar 3 veces más de lo que cobran. Y yo estaría muy contento de dar el doble de impuestos si fuera directamente a su salario.

Por eso me hierve la sangre cuando veo a políticos corruptos robando dinero público. Porque se lo están robando a los que trabajan aquí. Y se lo están robando a tu hijo recién nacido enfermo.

Son unos hijos de puta.

Me calmo. Sigo con la historia.

Después de dos entradas al quirófano (la primera con 4 días) decidieron operar del corazón a mi hija. Tenía un mes de vida. Nos explicaron lo que le harían y el porcentaje de mortalidad. Abrir el pecho, parar el corazón, hacer magia y volver a cerrar.

Ese día fue duro. Y muy largo. Pero todo salió bien. Los magos hicieron su mejor truco. El público se puso en pie.

El postoperatorio es muy complicado y largo. A estas alturas ya conoces a todas las personas que trabajan aquí. Y a los padres que llevan meses como tú sufriendo cada día. Se crea una extraña amistad. Te das apoyo, energía, compartes bromas… 

Durante todo este tiempo eres testigo de la gran cantidad de niños que salen. Pero también de algunos que no lo consiguen. Nosotros conocimos a tres. Toda la energía para esos padres. Lo siento mucho.

¡Pero la inmensa mayoría salen! Y es gracias a los magos. Es importante que se sepa.

También es importante que se sepa que entre la gente maravillosa están Menudos Corazones (@menudosmenudos). Una fundación que ayuda muchísimo a las familias con niños cardiópatas. Si queréis hacer algo por estos niños haceos socios. De verdad que es importante.

Después de dos meses y medio en el hospital hoy estamos en casa con Marina. Se va recuperando poco a poco. Le tenemos que dar 7 medicaciones distintas cada día y por ahora se alimenta por sonda. Pero está con nosotros.

Si estás leyendo esto y tu bebé ha nacido con algún problema similar piensa que un montón de gente se va a dejar el pellejo en él. Va a ser duro, largo, terrorífico, probablemente la peor experiencia de tu vida. Pero debes confiar.

Los magos harán su magia.

Hasta aquí esta historia. Espero que pueda servir como homenaje a todos esos profesionales sanitarios. Una forma de decirles gracias a todos. Espero que les llegue el mensaje. Y que sigan haciendo magia.”