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Un vídeo colgado por la doctora estadounidense, Amanda Eller, en 'Facebook' compara, de forma explícita, el funcionamiento entre dos pulmones, uno de una persona fumadora, y otro el de una persona libre de humos para prevenir las consecuencias de este peligroso hábito.

Eller demuestra cómo el pulmón sano tiene mucha más capacidad que el del fumador, que además de inflarse poco tiene un color podrido. El órgano afectado por el tabaco pertenecía a un paciente que fumó una cajetilla de tabaco al día durante 20 años.

En una segunda prueba, la doctora conecta los pulmones afectados con una válvula PEEP, que se utiliza en pacientes con problemas respiratorios como fibrosis quística. A primera vista, pareciera de que los órganos ennegrecidos pueden inflarse un poco más, sin embargo la cantidad de aire que logran retener es muy poco.

Fumar es un acto de libertad, pero ¿te la quieres jugar?. Tu decides.