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Un padre y su hijo de 13 años, aficionados a la arqueología han descubierto, en la isla alemana de Rügen, un tesoro vikingo de más de 1.000 años de antigüedad.

Padre e hijo se dedicaban a rastrear cerca de la localidad Schaprode, en Rürgen, en busca de objetos arqueológicos con dispositivos GPS y detectores de metales.  A comienzos de año, encontraron varias piezas, que en un principio, no pensaron que tuvieran interés, no obstante, decidieron contactar con las autoridades competentes.

Según informó hoy lunes en un comunicado la Oficina Regional de Arqueología y Conservación de Monumentos del “Land” de Mecklenburgo-Antepomerania, durante el fin de semana, arqueólogos y voluntarios alemanes, entre ellos el chaval, han rescatado más de 600 piezas de plata del siglo X después de Cristo, entre las que se encuentran hasta 100 monedas acuñadas por el rey Blåtand.

También se han desenterrado grabados de cruces cristianas, perlas, una gargantilla, broches y un martillo.

“Es el hallazgo de monedas más grande de la época de Harald Blåand y por lo tanto, es extremadamente importante”, dijo el supervisor de la excavación, Michael Schirren, según el medio danés 'DR'.

Harald Blåtand, hijo del rey Gorm y la reina Thyre, fue conocido en su época por la unificación de las tribus noruegas, suecas y danesas y su conversión al cristianismo.

El apellido de este rey danés (diente azul, en castellano) acabó dando nombre al sistema de conexión inalámbrica bluetooth.

Después de perder una batalla frente a su hijo Svend Tveskæg (barba partida), Harald Blåtand huyó herido a la isla de Wolin, donde murió.

Según los arqueólogos alemanes, el hallazgo en Rügen puede estar relacionado con esa huida, con la que también se vincularon dos descubrimientos de joyas realizados a finales del siglo XIX en la cercana isla de Hidensee.