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Fue uno de los juicios más seguidos en la historia de los EE.UU. Un crimen que conmocionó a la sociedad estadounidense.

Ahora, estos dos criminales, se reencuentran, 20 años después de los funestos hechos, entre rejas.

En 1989, Erick y Lyle, los hermanos Menéndez, asesinaron a sus acaudalados padres, José y Kitty Menendez, disparándoles a quemarropa en su mansión de Beverly Hills, California.

José recibió seis disparos y la madre diez. Ambos fueron abatidos con una escopeta que sus hijos habían comprado días antes del asesinato.

Cuando las autoridades acudieron al lugar de los hechos, los jóvenes aseguraron que habían encontrado a sus padres asesinados en la casa.

Lo que condujo a su detención fue la denuncia interpuesta por la novia, del que por aquel entonces era el psicólogo que había estado tratando a Erik, en la que aseguraba que el joven había amenazado al terapeuta.

En las sesiones, grabadas con el psicólogo, el joven Erik confiesa los detalles del asesinato.

Estas grabaciones fueron admitidas como prueba en el juicio, y terminaron por condenar a los hermanos.

El proceso judicial comenzó en 1993 y se prolongó hasta 1995. 2 años de generosas audiencias televisivas.

Durante el juicio se barajaron dos móviles como posibles causas del asesinato: El dinero, los fiscales aludían a la sustanciosa herencia, y la venganza, la defensa alegaba que el crimen se había cometido como venganza a un padre que abusaba de ellos sexualmente, hecho que nunca pudo ser probado.

Finalmente, los hermanos fueron declarados culpables y condenados a cadena perpetua. En 1996, tras haber sido declarados cómplices, fueron separados. Desde entonces no han vuelto a verse, ni siquiera han hablado por teléfono.

Durante estos 22 años en prisión, los hermanos se han escrito cartas, y han jugado al ajedrez, enviando sus movimientos por este medio, según publica 'BBC Mundo'.

En febrero de 2018, Lyle, ahora de 50 años, fue trasladado de la prisión estatal de Mule Creek, en el norte de California, a la penitenciaría de RJ Donovan de San Diego, donde está su hermano Erik, de 47.

Según el blog del Departamento Penitenciario de California, ambos pudieron reencontrarse el pasado miércoles.