Compartir

Una noche de fiesta acabó con un cliente de UBER a casi 500 kilómetros de su destino y con una cuenta que ascendía a más de 1.500 euros.

La noche de Kenny Bachman, un joven de 21 años originario de New Jersey, comenzó en Morgantown, West Virginia (Estados Unidos). Allí, Bachman compartió con sus amigos algunas copas de más. Cuando llegó la hora de regresar a casa, cerca del campus de la Universidad de West VirginiaBachman, algo perjudicado, llamó a un UBER.

En el trayecto el sueño le venció y el joven se quedó dormido. Al despertar su sorpresa fue mayúscula, cuando comprobó que un trayecto de apenas 10 minutos se había convertido en un auténtico viaje, en el que conductor y pasajero habían cambiado hasta de de estado

El conductor le había llevado a su casa, pero a la de sus padres, en el condado de Gloucester, New Jersey, a casi 500 kilómetros de distancia.

“Me desperté”, comentó Bachman a 'NJ Advance Media' en una entrevista . “Y pensé, '¿Pero qué? ¿Estoy en un coche al lado de un idiota que ni siquiera sé quién es?”

“Luego lo asimilé por completo”, “Una vez que el viaje terminó y vi cuánto era y dónde estaba. me dije a mí mismo: 'Bien, esto es una locura, es una locura'”.

Además Bachman, en su inconsciencia, había pedido un vehículo más caro de los habituales que utiliza la compañía, con lo que la factura también se incrementaba

UBER confirmó que el viaje efectivamente ocurrió y que el conductor llevó al conductor al destino que él solicitó.