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La mayoría de las compañías aéreas pintan sus aviones de color blanco y aunque muchos cubren su estructura con enormes vinilos publicitarios, su color original, normalmente es el blanco

Si se pinta de cualquier otro color, éste se degradará debido a la radiación solar, lo que obligará a sus propietarios a repintar el avión con el consiguiente desembolso económico.

Cambiar el color de un avión supone un coste que va desde los 50.000 euros hasta los 165.000, dependiendo del tamaño de la aeronave. Cuantos más colores se utilicen, más aumentará el precio.

Según  'Telegraph', la pintura de otro color añade entre 275 y 545 kilogramos extra de peso al avión, esto significa más uso de combustible y, por consiguiente, más gasto

El peso de la pintura equivaldría a volar con ocho pasajeros extra.

Esto no significa que volar en un avión con muchos colores sea más peligroso. “No hay unos requisitos especiales desde el punto de vista de la seguridad”, asegura un portavoz de Aviación Civil al mencionado diario.

Otra de las razones es por seguridad. Es más fácil identificar posibles grietas o abolladuras en una estructura blanca. 

Si se produjese un choque o el avión tuviera un accidente, el fuselaje blanco es más fácil de detectar desde el aire o hundido en el mar: al momento de localizar los restos de la nave, esta adquiere un mayor reflejo con ayuda de la luz solar.