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Una mujer árabe ha decidido poner punto y final a su joven matrimonio.

Tras cuarenta días casados, según informa el 'Khaleej Times', la mujer ya estaba cansada de la mezquindad a la que le tenía sometida su marido.

La gota que colmó el vaso se produjo durante una excursión, en la que el rácano esposo se negó a comprarla a su mujer un 'burrito' porque ya le había comprado un zumo. Y no sólo se negó a satisfacer los deseos de su hambrienta esposa sino que la acusó de “explotar su riqueza” pidiendo un 'burrito' después de haber encargado un zumo.

“Tuvimos un matrimonio concertado de la manera tradicional, solo lo conocí durante dos meses antes de la boda y nunca me di cuenta de lo mezquino que era“, manifestó la mujer, que ha sido identificada con el nombre de Sameeha.

“Durante la primera semana de nuestro matrimonio, él me dijo que odiaba ir a cualquier parte porque sería una pérdida de dinero“.

Tras solicitar el divorcio, Sameeha se ha mudado con su familia.