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Las tiendas de segunda mano es lo que tienen.

Un joven inspeccionaba un teléfono móvil de la marca de Cupertino en una tienda de artículos electrónicos de segunda mano en China. Para comprobar su calidad, el joven se llevó el terminal a la boca y lo mordió como si fuera un bocadillo.

El mordisco provocó que la batería del teléfono estallara en la cara del cliente y se formara una bola de fuego pero tanto el joven como otros clientes resultaron ilesos. 

Las baterías de estos terminales están protegidas de la mano del hombre corriente, y se necesita un especialista par poder reemplazarlas. En China, es sabido que muchos comerciantes las cambian y ponen otras más baratas y de peor calidad.

Por el momento, se desconocen los motivos por los cuales la batería estalló.