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Siberia, en su día, fue un lugar tristemente conocido. Durante la II Guerra Mundial, los rusos edificaron, en esta zona, numerosos campos de concentración, conocidos en todo el mundo por las situaciones extremas en las que allí se vivía.

En Oymyakon (Siberia), uno de los lugares habitables más fríos de la Tierra, las temperaturas han alcanzado niveles mínimos de récord. Tal es el frío en esta región que las pestañas de las personas se congelan y los termómetros, tras marcar temperaturas de menos 62 grados, acaban por romperse; así ha informado 'The Siberian Times'.

El pueblo se encuentra a 750 metros sobre el nivel del mar y la duración de sus días varía de tres horas en diciembre a 21 horas en verano, y tiene alrededor de 500 residentes, informa 'The Independent'.

Según 'The Siberian Times', la temperatura más baja registrada en el mundo, en un lugar habitado por personas, ha sido de menos 67.7 grados. Esa temperatura se registró en Oymyakon, en 1993.

Pero estos no son los únicos problemas con los que conviene la población. Por ejemplo, no pueden utilizar bolígrafos porque la tinta de los mismo se hiela y quedan inservibles. Un gesto tan sencillo coma acercar la cara a un cristal puede suponer un peligro, ya que al contacto con del cristal, la piel puede dejar pegado el rostro de las personas. También, las baterías de los coches pierden potencia y se desgastan a los pocos días.

Muchos otros en las redes sociales también han compartido las imágenes en Instagram. Muchos muestran sus pestañas petrificadas por el frío, en lo que parece una serie de instantáneas sacadas de la película 'Frozen'.