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El problema surge cuando alquilaron a un ciudadano de 26 años la vivienda, situada en el barrio de la Barceloneta, en la Ciudad Condal, con la condición de que no podía realquilarlo.

Sin embargo, ese punto del contrato fue incumplido. La propia Montse Pérez pudo comprobar cómo en reiteradas ocasiones entraban y salían de su casa diversas personas con maletas, tal y como ha relatado esta mañana en una entrevista en la Cadena Cope y al diario La Vanguardia. 

Cuál fue su sorpresa cuando después descubrió que el piso aparecía anunciado en la plataforma de viviendas turísticas Airbnb al precio de 200 euros la noche.

La dueña de su propio piso no lo dudó y lo reservó a nombre de su hija para pasar desapercibida. Una vez dentro, han cambiado la cerradura del piso y han denunciado los hechos.