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Este domingo, los lectores de ABC se llevaron una increíble sorpresa al leer una inusual esquela que se ha viralizado rápidamente.

En la esquela, Enrique Aldaz Riera, un notario y escritor que falleció el pasado 22 de marzo, se despedía de sus seres queridos. Al hombre de 72 años parece que no le faltaba sentido del humor: “Enrique Aldaz Riera suplica perdón a sus deudos y amigos por haber tenido el atrevimiento de morirse sin su permiso. No lo haré más. Sus afligidos: fundamentalmente él mismo, su pudiera; hijos, Enrique y Helena; sobrinos y demás parientes que suplican una oración por su alma”. 

Sobre dónde deben descansar sus restos, Enrique dejó claro que su voluntad era ser incinerado y que sus cenizas fuesen esparcidas en el mismo monte en que lo fueron las de su madre, pero, si por razón de la grave crisis que afecta al país, supusiese un excesivo gasto de energía, que le tiren al Llobregat“. 

Parece que Enrique tenía claro que una vez que nos morimos los que sufren son los que permanecen en este mundo, y ha querido que sus familiares esbocen una sonrisa en un momento tan triste.