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Un ciervo con una enorme cornamenta de 11 puntas saltó hacia un balcón en un primer piso cuando huía de un grupo de cazadores en la localidad de Llívia (Girona).

Una vez allí, el animal no sabía salir del balcón por lo que decidieron que un veterinario le disparase un dardo adormecedor, según informan en su perfil oficial de Twitter los Agentes Rurales de la Generalitat.

En ese momento, el ciervo, sobresaltado, volvió a saltar la barandilla del balcón y huyó hacia el bosque, donde poco después los agentes rurales lo encontraron anestesiado.

Tras dejar que le pasase el efecto de la anestesia, el animal fue puesto en libertad.