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Las barreras idiomáticas que se tienen al viajar a un país que no es el tuyo puede ocasionar pequeños problemas a la hora de sobrevivir en esas vacaciones de ensueño. Eso le ocurrió hace unos días a un turista chino, que visitaba la zona oeste de Alemania, quien sufrió un inconveniente importante: le habían robado la cartera en la ciudad de Heidelberg.

El turista preguntó por la calle donde podía encontrar una comisaría cercana para denunciar lo ocurrido. Sin embargo, el idioma se cruzó en su camino. Al hablar con un nativo en inglés, ambos tuvieron problemas para entenderse y el chino acabó en una oficina pública… ¡donde le entregaron formularios para presentar una petición de asilo!

Después de entregar esa 'denuncia', el turista, sin entender muy bien el porqué, fue trasladado hasta un centro de acogida de Dortmund, donde le requisaron el pasaporte y el correspondiente visado. Sí, se había convertido en un refugiado. 

Allí, el ciudadano chino, se dio cuenta de la magnitud del error y exigió hablar con la embajada de su país en la región. Después de ser registrado en un albergue en Dülmen y doce días de duros trámites burocráticos, el turista consiguió salir de allí y proseguir con su viaje hacia Francia. Sí, seguramente con poca gana… ¡Vaya historia!