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Lo inevitable… Este es el peligro del aburrimiento cuando el fútbol, la partida de cartas, el Trivial y la conversación se ha agotado. En este vídeo se puede observar como la piscina sobre la que pretende pasar el insensato motorista está semillena de agua ponzoñosa, por lo que el riesgo es doble: No sólo un buen chapuzón sino, además, un baño nauseabundo. Pero nada parece persuadir al desdichado. Ya se sabe que las jornadas campestres se ven jalonadas por comidas grasientas y regadas por abundante alcohol. Sólo bajo sus efectos se le puede ocurrir a este sujeto de gran peso -téngase en cuenta- que el listón de madera que sirve de sustento a l precaria malla metálica que cubre la piscina aguantará el peso de la moto y el suyo propio.

Pero envalentonado por la presencia de familia, cuñados, hijos y sobrinos, el equilibrista improvisado se anima a la heroicidad que finalmente se queda en sonoro ridículo. Ya se sabe que pocos valientes escribieron su biografía en edad anciana.