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Se trataba de un ejercicio de exhibición para una festividad patriótica en Filipinas. Uno de los peores desastres que pueden ocurrir cuando se salta en grupo es que los paracaídas se enreden unos con otros. Algo que puede provocar que ningún dispositivo funcione correctamente. Pues bien, el ejercicio de un grupo de paracaidistas casi acaba en tragedia. En el momento de realizar el salto, dos de ellos se enredaron y no lograban soltarse, hasta que uno consiguió cortar sus cuerdas y caer al vacío.

Cuando todo parece perdido, a escasos metros del suelo, el soldado, por fin, consiguió abrir el paracaídas de emergencia con el tiempo suficiente para amortiguar el golpe y dejar al soldado a salvo en tierra. La diferencia entre la vida y la muerte fue de apenas tres segundos.