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Lo peor de romperte un diente no es el hecho en sí, que duela o el dinero que cuesta repararlo. Es que sea uno de los paletos, los que más se ven. Y sino, que se lo digan a esta pobre chica que se ha apañado el día que tenía. 

La joven simplemente quiere bajarse la manga del jersey con la boca, porque las manos las tiene ocupadas con el móvil, y se le rompe por completo. Menuda cada se le queda.