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Un reciente estudio ha revelado que poner un espejo enfrente de la mesa cuando vamos a comer es un buen truco para adelgazar.

Investigadores de la Universidad de Cornell han llegado a la conclusión de que esta es una buena técnica para las personas que suelen sentir impulsos de tomar comida rápida o poco saludable con mucha frecuencia.

Pero, ¿cuál es el motivo y qué pinta el espejo en todo esto? Pues según la investigación, tener nuestro reflejo mientras comemos delante hace que nos sintamos inmediatamente culpables, por lo que la comida que hacía un momento se nos antojaba deliciosa, deja de ser tan apetitosa.

Los investigadores llegaron a esta conclusión tras analizar el comportamiento de 185 personas. Les preguntaban si preferían comer fruta o chocolate, y tras hacer su elección, la mitad fueron colocados ante un espejo mientras que el resto no.

Finalmente, comprobaron que aquellos que comieron ante el espejo habían disfrutado mucho menos de la comida que los que no se habían estado viendo. Eso sí, esto funciona en el caso de las comidas poco sanas.