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El empleado alertó a la policía ante la posibilidad de que el objeto enterrado fuera un artefacto explosivo. Los agentes lo detonaron con una explosión controlada y desenterraron la pieza, que después entregaron a los inspectores de la Autoridad de Antigüedades.

Intrigada, la Autoridad de Antigüedades de Israel pidió entonces ayuda al público para aclarar con qué propósito pudo ser enterrado en el cementerio. Publicó una nota en su web y en su Facebook, que pronto se llenó de sugerencias: una herramienta para inseminar a ganado vacuno, una pieza de una máquina industrial, de un reloj, un objeto usado para masajes, o un objeto empleado en el ritual de un templo…

Entre las respuestas, una de ellas dio con la solución apenas unas horas después de que la historia saliera a la luz. El italiano Micah Barak identificó la pieza como un objeto llamado 'fondo de Isis', por la diosa egipcia Isis, que produce la empresa alemana Weber como protección y cura 'energética'. Quién y para qué lo enterró allí sigue siendo un misterio por resolver…