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De todos es sabido que a los perros no les gusta nada el agua y odian el momento del baño, sobre todo si son cachorritos. Exactamente eso es lo que le ha pasado a este pequeño can, que se hace el muerto cada vez que su dueña lo va a coger para enchufarle con la manguera. 

Finalmente, se sale con la suya, pero parece que no se va a librar de estar sucio toda la vida…