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Imagina llegar al banco con 5.000 euros en céntimos… La cara del banquero debería ser digna de libro, por lo menos. Y es que es exactamente lo que hizo un hombre llamado Otha Ander, que a sus 73 años, había estado guardando céntimos durante unos 40 años, aproximadamente. 

Cada vez que encontraba una de estas monedas, él se la guardaba, a pesar del asco que las tenemos, sobre todo cuando llevamos la cartera llena de ellas. Cuando ya había recolectado una buena cantidad, decidió llevarlas al banco. 

Ander se presentó en una sucursal con un montón de bidones de agua llenos de monedas de esos peniques que se había encontrado por casualidad a lo largo de su vida. Los empleados del banco estuvieron más de cinco horas contando todos los céntimos, vamos, una tarea 'de monos'.