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Puedes mirar para otro lado. Ignorarlo.  Comprarte un teclado negro. Pero no servirá de nada… sabes que la mierda está ahí. Bastan unos meses de uso para que bajo las teclas campen el polvo, las caspa, los trocitos de uña, comida… y quién sabe qué otros microrrestos de suciedad.

Internet está lleno de trucos para limpiar el teclado. Desde la limpieza más superficial con un paño húmedo hasta el complejo proceso de desmontar todas las teclas.

Lo que poca gente sabe es que es posible meter el teclado en el lavavajillas. Eso sí, con precauciones… Más incluso de las que se toman en este vídeo.

Por supuesto, nunca lo hagas con un teclado inalámbrico. Y, si puedes, protege el USB con una bolsa de plástico sujeta con una cinta aislante para que no se moje.

Utiliza el ciclo más corto y suave, y sin jabón. Y, para evitar daños, sácalo antes de que comience el ciclo de calor.

La parte más importante es dejarlo secar del todo antes de conectarlo, para evitar cortocircuitos. Déjalo al menos dos días, dándole varias vueltas y, a ser posible, en un lugar en el que le dé algo de sol.