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¿Te acuerdas del vídeo de una pequeña alumna madrileña que deseaba que su escuela fuera arrasada por una bomba de destrucción? Pues bien, le ha salido competencia. Las imágenes de un niño brasileño se han viralizado en las últimas horas apareciendo en su clase destruyendo todo lo que se topaba en su camino.

Mesas, sillas, libros… e incluso material escolar. La sala de profesores quedó completamente destruida ante la impasividad de los profesores, que no daban crédito a lo que estaban viendo sus ojos.

No, la cosa no se quedó ahí. El niño fue corriendo a su clase para acabar con la pizarra y los utensilios que había dentro de ella pero un conserje le paró a tiempo. Afortunadamente, el niño no se lesionó debido a los golpes.

El colegio le ha abierto un parte sancionador y estudia en estos momentos qué es lo que le llevó a ponerse tan irascible. ¿Será su profesora? ¿O quizás los madrugones? “Lo hice para ser feliz. Odio el colegio”, argumentó, según publican los medios locales. ¡De locos!