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La pequeña ciudad canadiense de Saint George, que apenas tiene 3000 habitantes, ha adelantado la Navidad para que un niño que padece cáncer terminal pueda disfrutarla.

Desde este fin de semana, las calles de Saint George se han llenado de adornos, luces de colores, abetos, y todo tipo de decoraciones navideñas por una buena causa. Y es que, el fin de adelantar una de las fiestas preferidas por los más pequeños es que Evan Laversage pueda disfrutarlas por última vez en su vida.

El pequeño, de siete años, lleva cinco luchando contra una grave enfermedad. Además, hace unas semanas los médicos le diagnosticaron un tumor en el cerebro que avanza de manera imparable que, por desgracia, no tiene solución.

Aunque no le han dado una esperanza de vida concreta, se sabe que no le queda demasiado tiempo. Por eso, su madre no ha dudado en pedirle a todos sus familiares y amigos que adelantasen la Navidad un par de meses para que Evan pudiera celebrarla por última vez en su vida.

Para sorpresa de la familia Laversage, no solo accedieron ellos sino que todo el pueblo se ha volcado con esta casa para darle a Saint George un ambiente lo más navideño posible. Todos los vecinos han decorado ya sus casas, e incluso han organizado una cabalgata por la calle donde vive el pequeño para que pudiera disfrutarla desde su ventana. Y es que, por culpa del cáncer ha ido perdiendo la movilidad.

Nichole Wellwood, la madre de Evan está muya agradecida con todo el pueblo de Saint George, y en una entrevista en CBC Radio ha confesado que todo esto “es más de lo que podría haber imaginado”.