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Nadie da duros a pesetas, pero hay ofertas que a veces te hacen dudar… ¿Se pueden encontrar unas Ray-Ban a buen precio? ¡Seguro que sí! Pero también puede que lo que te estén ofreciendo sean unas gafas falsificadas y la oferta que te hacen ya no sea tan buena. Además, cuando se trata de gafas de sol hay que evitar el engaño no solo por motivos económicos, sino también de salud. Al fin y al cabo se trata de evitar el daño en los ojos.

Afortunadamente existen métodos que nos permiten comprobar si cuando nos ofrecen unas Ray-Ban estamos ante unas verdaderas gafas de la marca o se trata de una engañifa. Para empezar, el peso: cógelas en la palma de una mano y si te parece que pesan menos de lo normal, empieza a sospechar… las Ray-Ban llevan apoyos de metal en los 'brazos' que incrementan su peso.

Hay otro aspecto exterior que también nos puede dar una pista. Ray-Ban utiliza los mejores materiales y hace el cuerpo de plástico de una sola pieza, además de pulirlas a mano. Revisa las Ray-Ban que te ofrecen despacio para comprobar que no presentan ninguna 'costura', ni puntos duros o bollos.

Hay algunas referencias en el etiquetado que también nos pueden poner en alerta. Por ejemplo, en las gafas de sol con cristales polarizados, en la etiqueta, junto a la marca y el logo, suele aparecer la palabra 'polariced'; mientras que en las falsas a menudo se usan expresiones como “100% Uva protection”.

Además hay que revisar los grabados: unas auténticas Ray-Ban vienen grabadas tanto en el puente como en la patilla. En el puente aparecen la palabra Ray-Ban y el ancho de la lente. En la patilla viene el modelo, el color y el número del puente.

Por supuesto, si se trata de una falsificación lograda aún podría pasar los filtros del peso y el aspecto exterior. Por eso es conveniente hacer una tercera y definitiva prueba: la marca grabada en el vidrio de las gafas. Todas las gafas Ray-Ban llevan grabada a láser en la lente izquierda las iniciales de la marca, 'RB'. Normalmente se ven al proyectar la luz desde atrás. Si esta marca no aparece o bien nos parece demasiado borrosa probablemente estemos ante una falsificación: en el grabado a láser una vez que se ve se puede comprobar que el trazo es profundo, mientras que en algunas falsificaciones tratan de imitarlo con marcas de agua.

Finalmente, y aunque nos salga un poco más caro, recurrir a establecimientos especializados nos ofrece siempre mayores garantías.